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10 de septiembre de 2025Caballos en La Barra: el taller de conexión emocional de Jesús Giraud
Caballos y naturaleza en La Barra: el taller de vínculo emocional de Jesús Giraud
En Casa Quetzal, en La Barra, el fotógrafo Jesús Giraud creó un taller donde los niños se vinculan con caballos desde el respeto, la emoción y el presente. Una experiencia frente al mar que combina naturaleza, aprendizaje y sensibilidad.
En una zona de colinas verdes a pocos minutos del océano Atlántico, Casa Quetzal se presenta como un refugio donde el campo y el mar conviven en equilibrio. Allí, en La Barra, Maldonado, el fotógrafo Jesús Giraud impulsa una propuesta singular: un taller de relacionamiento y vínculo con caballos pensado especialmente para niños.
Rodeado por una pequeña manada que pastorea libremente, Giraud propone una experiencia que va mucho más allá de aprender a montar. El foco está puesto en el encuentro, en el tiempo compartido y en la posibilidad de construir un vínculo auténtico con un animal tan noble como imponente.
“Mi nombre es Jesús Giraud. Soy fotógrafo y amante de los caballos, el campo y el mar. En Casa Quetzal tengo esta pequeña manada y, además de cabalgatas, desarrollo un taller de relacionamiento con caballos, más que nada para chicos”, cuenta.
Los caballos como maestros del presente
La propuesta invita a los niños a conocer a los caballos desde múltiples dimensiones: observar cómo se comportan, entender cómo se comunican y animarse a relacionarse con un ser de más de 500 kilos. Ese primer acercamiento, muchas veces atravesado por el miedo, se transforma en una experiencia profunda de autoconocimiento.
“Vincularse con un ser tan grande implica primero perder el miedo. Y cuando eso sucede, los chicos empiezan a conectar con sus emociones, con sus propios límites. Ahí es donde el caballo hace algo que no se puede explicar: son magos, son maestros”, reflexiona.
Para Giraud, los caballos funcionan como un espejo emocional. “Son seres hipersensibles. Lo más fuerte que siento en ellos es que viven el presente real. Y eso, en el vínculo con los niños, se vuelve muy evidente”.
Un entorno que potencia la experiencia
Ubicada en Maldonado, en la zona de La Barra, Casa Quetzal se encuentra inmersa en un entorno natural privilegiado. El silencio del campo, la cercanía del mar y la presencia constante de los caballos crean el marco ideal para una experiencia de conexión genuina con la naturaleza.
“Tener estos caballos acá, al lado del mar, es algo que realmente me gusta compartir con la gente y, sobre todo, con los chicos. Ver cómo disfrutan del presente, de la naturaleza y de los caballos es lo que más placer me da hoy”, afirma.

Jesús Giraud junto a uno de los caballos de Casa Quetzal, en La Barra. El vínculo, la calma y el respeto son la base de los talleres que propone para niños en contacto con la naturaleza.
Postales de Casa Quetzal
Un recorrido visual por el predio y la dinámica de los talleres de vínculo equino, donde el aprendizaje sucede al ritmo de la naturaleza.
Un camino que viene de lejos
Nacido en Buenos Aires, en pleno centro de la ciudad, Giraud siempre sintió una fuerte atracción por el mundo rural. Su primer vínculo con los caballos llegó de la mano de un tío que criaba caballos de carrera y lo llevaba al campo y al hipódromo. Esa experiencia marcó el inicio de una relación que nunca se interrumpió.
Con el paso de los años, y ya instalado en Uruguay, esa pasión se profundizó. La llegada de su hijo Delfín, también fanático de los caballos, fue un nuevo impulso. “Dije: voy a comprar un primer caballo para volver a vincularme con ellos. Después vino una yegua, otra, un padrillo, los potrillos… y así se fue armando la manada”, recuerda.
Una relación sin violencia
Esa convivencia cotidiana despertó en Giraud nuevas preguntas sobre la forma tradicional de relacionarse con los caballos. “Siempre me incomodó cierta manera del campo, un trato más agresivo, como si el ser humano estuviera por encima del caballo”, explica.
La búsqueda lo llevó a investigar técnicas de doma racional y métodos basados en la paciencia y la conexión. A través de su trabajo como fotógrafo conoció domadores que trabajaban sin violencia. “Ahí se me abrió un mundo alucinante, de mucha pasión, amor y aprendizaje constante. Ese es el lugar desde donde hoy me relaciono con los caballos y desde donde transmito esta experiencia”.
Modalidad y dinámica del taller
El taller funciona de manera flexible y personalizada. Se realiza los fines de semana, sábados y domingos, en horarios de mañana o tarde, según el clima y la disponibilidad de los niños. Los grupos son pequeños y muchas veces se organizan de forma espontánea, a pedido de las familias.
“Hay padres que me llaman y armamos un grupo para ese mismo fin de semana. Otros chicos ya vienen fijos, todos los sábados a las diez. Es muy del día a día, muy cercano”, cuenta.
Más allá de la estructura, el eje permanece intacto: ofrecer un espacio donde los niños ganen seguridad, confianza y una conexión auténtica con la naturaleza.
Una invitación a conectar
“Sentir que estoy plantando una semillita de amor hacia los caballos, hacia el campo y hacia la naturaleza en los chicos es lo más valioso”, resume Giraud.
Quienes busquen una experiencia distinta en Punta del Este, lejos del ritmo acelerado y cerca de lo esencial, encontrarán en Casa Quetzal una propuesta sensible y transformadora.
Los talleres con caballos de Jesús Giraud están abiertos a familias que quieran regalarles a los más chicos un tiempo de presencia, respeto y conexión real con el entorno natural.
Ubicación y acceso
Casas Quetzal se encuentra sobre el Camino del Cerro Eguzquiza
Consultas para realizar los talleres
Puedes ponerte en contacto con Jesús Giraud vía Instagram o Whatsapp +598-099-364-674
























