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Entrevista a Julia Garay de Monoccino: Diseño, Interiorismo y Arte en Uruguay
Julia Garay, fundadora de Monoccino, nos abre las puertas de su hub en Uruguay. Más allá de la venta de mobiliario original europeo y danés, Monoccino se especializa en ofrecer un servicio profesional de diseño de interiores llave en mano. Desde la asesoría de color hasta la coordinación completa de proyectos de casas y apartamentos, su filosofía se centra en la funcionalidad, la calidad y la interpretación del estilo de vida de cada cliente.
Para comenzar, contanos brevemente tu recorrido profesional y cómo llegaste al mundo del diseño y el interiorismo.
Soy Julia Garay, soy argentina. Vivo acá en Uruguay hace unos quince años. Estudié arquitectura, pero no terminé mi carrera porque me fui de mi ciudad. Cuando vine a Uruguay, la vida me llevó a dedicarme al interiorismo. Empecé por la venta de muebles, después comencé por mi cuenta con una especie de concept store, y así fuimos uniendo los dos mundos: la tienda y el diseño de interiores. Finalmente, fundé Monoccino, que es una especie de hub donde unimos diseño de interiores, diseño de muebles, arte, arquitectura y todo lo que termina siendo parte de una casa, de la vida de una persona en su hogar.
¿Qué tipo de mobiliario y piezas seleccionaron para este espacio y cuál es el origen de los productos que trabajan?
Son importados. Me encontré en un momento con que sabía y manejaba mucho lo que eran los muebles italianos, pero por otro lado, a mí me atraía mucho más el diseño danés. Entonces, me enfoqué en esos dos países para traer productos. Pero en realidad, desarrollamos una especie de know-how que nos permite traer productos de todo el mundo. Uruguay es una economía abierta, donde uno puede, pagando los impuestos, traer lo que quiera de cualquier parte. A mí me gusta ir por el diseño original, estoy un poco en contra de la copia, porque creo que atenta contra nosotros mismos como diseñadores.
Trato siempre de elegir el producto original, que no significa que sea de diseñador o un producto de firma, sino que es el producto que alguien diseñó, prototipó, construyó o le vendió a una firma que lo comercializa.
Acá en Uruguay hay muchos productos originales, pero tienen su propia comercialización. Nosotros encontramos un nicho en ciertos productos europeos de un determinado estándar, que a su vez los mezclamos con otros productos que quizás no tienen un precio tan alto, y ese es nuestro foco. Hay producto europeo sobre todo.

Julia Garay, fundadora del estudio de diseño interior y hub de mobiliario original Monoccino, ubicado en la Ruta 10, a minutos de Manantiales.
"Creo que es fundamental que todo lo que uno hace sea intencionado. Valorar lo que tenemos me parece que siempre es súper importante.
Para mí, en cuanto al diseño, me gusta pensar el diseño como un concepto económico. Lo que te decía antes, el uso de los recursos. Creo que un buen diseño hace un buen uso de los recursos, y me parece que en el mundo, como está hoy, eso es fundamental."
Dentro de la diversidad de estilos internacionales, ¿qué lenguaje de diseño sentís que mejor representa tu mirada y el enfoque de Monoccino?
Mirá, a mí me gusta el diseño que no es de moda. No me gusta el objeto del momento, la tendencia. Creo que la tendencia puede ir por muchos lugares. Me gustan las cosas que duran, que están bien pensadas, bien diseñadas y que sirven para algo. No me gustan las cosas que son lindas y no sirven para nada.
Yo creo que lo común que tienen las marcas con las que trabajo es la simplicidad. La simplicidad puede tener su complejidad a la hora de fabricarse un producto, pero es eso: la simplicidad, el respeto a los materiales y, sobre todo, la funcionalidad.
¿Con qué marcas o estudios de diseño trabajan actualmente y qué criterios tienen en cuenta al momento de seleccionarlos?
Nosotros tenemos la representación exclusiva en Argentina y en Uruguay de una marca italiana de cocinas, que es de las mejores que hay, que es De Padova, del Grupo Boffi. Trabajamos con otras marcas italianas como Cassina, Capellini , Paola Lenti, Flexform, un montón de marcas italianas de primer nivel.
Después trabajamos con otras marcas danesas como Muuto, Hay. Trabajamos con una marca de alfombras suecas, a las que le tenemos mucho cariño, que son muy buenas, que se llama Horredsmattan (SMATA), que se producen en un pueblito muy chiquitito de Suecia, con una técnica viejísima y unas máquinas viejísimas, y hacen un producto recontra contemporáneo.
En realidad, lo que nosotros ofrecemos es que, siempre y cuando la marca no esté representada en Uruguay, nosotros podemos tener la marca que quieras. Nos gusta ser coherentes. De hecho, hay clientes que están haciendo una casa entera y me dicen: "Yo quiero tal silla de tal marca", y si no hay otro que la venda en Uruguay, yo la puedo traer porque tenemos todo el mecanismo armado para hacerlo.
¿Qué experiencia se lleva quien visita Monoccino por primera vez y qué tipo de piezas puede encontrar en el recorrido por el espacio?
Se encuentra en realidad con un ecosistema, digo yo. Hay todo lo que decís: sillas, mesas, sillones, lámparas, alfombras, obras de arte. Pero también está la posibilidad de traer un mundo.
Se encuentra con arquitectos porque tenemos el estudio en paralelo; tenemos un grupo de arquitectos con los que trabajamos sobre todo en los proyectos. Nos gusta hacer proyectos llave en mano, es decir, tratar de ofrecer el estilo de vida completo en una casa.
Por otro lado, se encuentra con un lugar que yo creo que es bastante familiar porque no es un lugar ostentoso, es de perfil bajo. Tratamos de que sea un lugar donde uno llega y se sienta cómodo, no de esos que intimidan.
Este es un espacio reciente: ¿dónde está ubicado y por qué eligieron esa localización?
Este espacio es nuestro. Nos mudamos este año, lo hicimos nosotros, como queríamos. Queda en la Ruta 10 camino a José Ignacio, en la calle 5, que casualmente se llama El Galpón, porque lo pensamos como una especie de galpón. Estamos pasando Manantiales, un poquito más hacia José Ignacio. Decidimos salir de lo que era el centro de Manantiales y sentimos que acá podemos atender mucho mejor a los clientes porque tenemos más tiempo. Nos permite, cuando viene alguien, poder atenderlo mejor y enfocarnos mejor en el proyecto.
Para profundizar, ¿podrías contarnos qué servicios profesionales de diseño de interiores ofrecen y cómo acompañan a los clientes en cada etapa del proyecto?
Nosotros en Monoccino vamos mutando mucho. Me gusta decir que estamos en una curva de crecimiento, entonces todos los días son una oportunidad. Empezamos más enfocados en los objetos, después incorporamos muebles. En el medio salían los proyectos de interiorismo, pero casi por otro carril, y en un momento decidimos unirlos.
Ahora, tienes el showroom donde puedes comprar cosas que tenemos en stock, y lo que nosotros llamamos el Connect, que es lo que quieres pedir (productos de Europa que, en general, demoran seis meses). Pero después tenemos el estudio. Hacemos diseño de interiores de casas y apartamentos. Este año hicimos unos proyectos comerciales en Montevideo; hicimos un café, hicimos una restauración de una casa antigua en el barrio de Palermo.
O sea, prestamos el servicio de interiorismo completo o parcial, porque hay gente que quiere solo una habitación y podemos trabajar en eso y tenemos la capacidad de hacer un proyecto llave en mano. Esto quiere decir que entramos cuando todavía está en obra, con los planos del arquitecto, y decimos: "Esta pared, si la sacamos, este espacio nos queda mejor y podemos armar mejor para que te funcione, para el uso que vos le quieras dar".
Arrancamos en esa instancia y terminamos con la persona que se muda. Le compramos las sábanas, los elementos para la limpieza, el escurridor de los platos. Nos ocupamos de todo y de que todo sea coherente, que todo tenga la estética o el estilo que al dueño le gusta. No es que queremos imponer nuestro estilo; creemos que la casa tiene que ser del estilo que la persona que va a vivir ahí quiere. Tenemos que interpretar qué es lo que quiere.
No nos gusta imponer. Por otro lado, yo hace años que vengo trabajando bastante con el color, así que también usamos mucho el color. En algunos proyectos hacemos, solo asesoría en color, es decir, la persona dice: "Quiero pintar esto", y vamos, hacemos pruebas, vemos lo que ya tienen y hacemos una propuesta de color. O sea que tenemos un abanico de cosas y servicios que podemos ofrecer.
Desde tu mirada, ¿qué rol cumple el arte dentro de un proyecto de interiorismo y cómo dialoga con el mobiliario y los materiales?
Eso es medio polémico... Hay gente que tiene arte porque es coleccionista, porque le interesa el valor comercial de la obra. Hay gente que tiene arte porque tiene un valor sentimental con el artista o con la obra, ya sea porque la heredó, porque se la regalaron o porque quiere apoyar al artista. Pero también hay gente que compra y pone obras en su casa porque le gustan, y a mí me parece que todas las razones son válidas. El que pone una obra naranja porque le combina, me parece bárbaro, porque es el que lo va a vivir y si lo disfruta así, me parece muy bien.
Creo que está buenísimo incorporar elementos que tengan ese valor que por ahí es un poco más intangible, y creo que le suma muchísimo al que lo vive.
¿Qué le aporta el arte a otros? Creo que le aporta, en tanto la persona de la casa lo valore. Si vos a una persona le pones un cuadro o un objeto y le da lo mismo, quizás le aporta para la estética o para la visita. Pero bueno, eso también depende de para qué uno hace los espacios: ¿los hace para uno, para compartir, para recibir o para impresionar?
Yo creo que, para el que tiene la sensibilidad, el arte le puede aportar muchísimo. Las obras terminan siendo objetos que se ven distintos según el estado de ánimo de uno. Tienen esa posibilidad de ir devolviéndote un poco según tu humor.
Existe la idea de que el interiorismo es inaccesible o solo para grandes presupuestos. ¿Qué tan cierto es eso y cómo lo abordás desde tu trabajo?
Si tienes mucho dinero, buenísimo. Y si no, también está bueno. A veces, cuando menos recursos me das, salen cosas muy interesantes. O sea que no es necesario disponer de muchísimo dinero para contratar un interiorista.
Todos los proyectos tienen su medida, su escala y su presupuesto. Y puede ser diez o puede ser mil. Creo que es un poco un mito. Obviamente, no es algo de primera necesidad, como la arquitectura y un montón de cosas. Pero sí, sin duda, creo que es un mito.
Para cerrar, ¿hay algún concepto, reflexión o mensaje que te gustaría compartir?
Yo creo que hay que saber, o hay que estar atentos, y, valorar y aprovechar las oportunidades y las posibilidades que nos da la vida y la gente que nos rodea. El poder hacer del trabajo de uno algo que uno disfruta tanto para mí tiene un valor tremendo. Trato de inculcar mucho a la gente que trabaja conmigo que vivimos en un lugar espectacular, que tenemos un montón de posibilidades y que, encima, trabajamos de lo que nos gusta.
Creo que es fundamental que todo lo que uno hace sea intencionado. Valorar lo que tenemos me parece que siempre es súper importante.
Para mí, en cuanto al diseño, me gusta pensar el diseño como un "concepto económico". Lo que te decía antes, el uso de los recursos. Creo que un buen diseño hace un buen uso de los recursos, y me parece que en el mundo, como está hoy, eso es fundamental.
















